Insuficiencia hidráulica

La insuficiencia hidráulica es el déficit de recursos hídricos en relación con las necesidades de los seres vivos que habitan el ecosistema agrario. La necesidad de agua depende de cada comunidad de seres vivos que habite el ecosistema y, en sí misma, no va a ser un valor absoluto, sino relativo. Por ejemplo, la necesidad de agua para un cultivo de arroz va a ser mucho mayor que la que puede necesitar un cultivo de cebada. Incluso cuando comparamos diferentes comunidades humanas, la necesidad de agua va a ser diferente en función de los usos y recursos que se quieren obtener. Esto quiere decir que, para los seres humanos, el agua no solo es una necesidad para sobrevivir, sino que también es un recurso necesario para obtener otros bienes como alimentos, fibras, maderas o materias primas para la industria.

Cuando en un agroecosistema aparecen síntomas de insuficiencia hidráulica, porque no se cubren las necesidades hidráulicas de los seres vivos que viven del él, se produce un problema claro de mala salud hidráulica.

Las necesidades hídricas de los seres vivos pueden cubrirse, al menos parcialmente, con el uso de los procedimientos adecuados y de las infraestructuras pertinentes que reduzcan las pérdidas de agua hacia la atmosfera u otros ecosistemas adyacentes. Sin embargo, debe tenerse en consideración como las medidas tomadas para reducir las pérdidas de agua afectan a otros elementos que intervienen en el ciclo del agua, tales como el clima o las trasferencias de agua hacia otros ecosistemas. Una agricultura sustentable, que tenga por objetivo proporcionar los recursos suficientes a las generaciones futuras, requiere de los mejores procedimientos de gestión hidráulica (sistemas de riego eficientes, laboreo mínimo, forestación,…), además de una dotación suficiente de infraestructuras para la conservación y almacenamiento de recursos hídricos (presas, canales, reservorios, acequias de infiltración, …).

La insuficiencia hidráulica puede hacerse cada vez más acusada con el avance de los efectos previstos por el calentamiento global. Es muy posible que determinadas zonas del planeta padezcan de importantes sequias que reduzcan el nivel de recursos hídricos disponibles, o que se vean afectados por inundaciones localizadas que provoquen importantes destrozos en las infraestructuras (viviendas, canales, presas,…) o que se encuentren con un deterioro de sus suelos agrícolas de tal magnitud que dejen de ser aptos para proporcionar alimentos. Como consecuencia de la imprevisibilidad de todos estos efectos causados por el calentamiento global, las soluciones a la insuficiencia hidráulica deben plantearse desde un punto de vista lo suficientemente amplio como para que, partiendo de una visión sobre el conjunto del agroecosistema, pueda actuarse localmente con objeto de:
·         Proteger e incrementar los recursos hídricos disponibles, mediante la construcción de las infraestructuras suficientes (presas, reservorios, canales de infiltración, reductores de erosión hídrica,….).

·         Favorecer el uso eficiente del agua disponible, ya sea mediante el uso de procedimientos para mejorar la retención de agua en el suelo (acolchados, labores agrícolas, mejora del contenido de materia orgánica,…) o mediante la mejora de la gestión del agua (sistemas de riego de bajo consumo, aislamientos mejorados en instalaciones ganaderas, reutilización del agua procedente de núcleos urbanos o industria,…).

·         Evitar o mitigar los procesos que degradación (desertificación, perdida de suelos, infiltración salina de acuíferos,…).



Existe una amplia variedad de alternativas para acabar o reducir el grado de insuficiencia hidráulica. Algunos de ellas datan de algunos cientos o miles de años hacia atrás en el tiempo, como pueden ser el sistema de acequias de careo que todavía se conserva en las alpujarras de Granada (España) o el antiguo sistema de las amunas que alcanzó su máximo esplendor en tiempos del imperio Inca en parte de los actuales Ecuador, Perú, Chile, Bolivia o Argentina, o mucho más modernos como pueden ser los sistemas de riego por goteo o localizado que han reducido las necesidades de agua de muchos cultivos a su mínima expresión. Lo que sí está claro es que, actualmente, se dispone de la mayoría de las alternativas, estrategias o prácticas necesarias como para mejorar la salud hidráulica de los agroecosistemas desde el punto de vista de la insuficiencia hidráulica y que solo es necesario saber aplicarlas y utilizarlas allí donde pueda ser necesario. Y hay que hacerlo antes de que el agroecosistema en cuestión se degrade hasta un punto sin retorno.

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