Mamey (Mammea americana L.)


El Mamey (Mammea americana L.), perteneciente a la familia de las clusiáceas es un árbol con una altura entre los 20 a 25 m, originario de la zona Norte de América del Sur y de las Islas Antillas y que se encuentra en la actualidad en la mayor parte de la América tropical.

Requiere de suelos con buen drenaje, no tolerando suelos mal drenados ni heladas.

- Nombres comunes: Mamey, mamey dominicano (español), abricó, abricó do Pará (portugués), mamme, mammee-apple (inglés), abricot de Saint Domingue (francés).

DESCRIPCION BOTANICA.

Árbol de armonioso porte y follaje, con altura media de 20 m, llegando hasta 25 m, con una copa amplia, densa y regular. El follaje es verde oscuro, tronco recto y vertical que puede alcanzar un metro de diámetro y que, al igual que otras clusiáceas, exuda un látex amarillo y resinoso al ser cortado.

Hojas de color verde brillante oscuro, de peciolo corto, elíptico, algunas veces oblongo-ovado, la base en forma de cuña, obtusa o redondeada; el ápice redondo u obtuso, los márgenes enteros con numerosas glándulas finas y claras entre las nervaduras; de 1 0 a 20 cm de largo y 5 a 1 0 cm de ancho.

Flores solitarias o, también formando racimos en las axilas de los brotes jóvenes, con dos sépalos y cuatro a seis pétalos blancos y fragantes. Planta con árboles masculinos y con árboles hermafroditas.

El fruto es una drupa globosa u oblada, de 7 a 25 cm de diámetro y peso entre 600 y 700 g, pudiendo llegar hasta 1.0 kg. Cáscara color marrón claro, áspera. El epicarpio duro forma con la parte externa del mesocarpio, una cáscara de 3 a 4 mm de espesor, rica en fibras y canales de resina y fácilmente desprendible. La pulpa o mesocarpio es de color amarillo hasta rojizo, consistencia firme y azucarada. Las semillas de 6 a 8 cm de largo se presentan en número de uno a cuatro, dispuestas de manera radial.

ECOLOGIA Y ADAPTACIÓN.

El mamey crece de mejor manera en climas de húmedos a muy húmedos, con regímenes de precipitación con 1,500 mm/año o más.

En Puerto Rico, la especie crece mejor en áreas en donde la precipitación anual promedio varía entre 1500 y 3000 mm.

Se le puede encontrar en la isla de Martinica en áreas en donde la precipitación anual varía entre 2000 y 4000 mm.

Se cultiva en los valles interandinos de Perú y Ecuador, donde llueve menos de 1,500 mm, pero con lluvias bien distribuidas o con suplemento de riego.

Planta bien adaptada a los climas tropicales y subtropicales, donde crece desde cerca del nivel del mar hasta una elevación de 1,600 m en México y Colombia.

No tolera las heladas.

Prefiere suelos profundos, bien drenados, con buena fertilidad, pero puede adaptarse a suelos arenosos y limosos. Tolera también suelos que van de margas arenosas a arcillas, y una fluctuación en el pH de 5.1 a 7.8. En apariencia, el mamey no crece en arenas excesivamente drenadas o en suelos con drenaje pobre. Sobrevive y crece de manera lenta en suelos erosionados y compactos.

En Jamaica, es más común en áreas derivadas de piedra caliza.

En Puerto Rico se le puede encontrar en áreas en donde los suelos son derivados de rocas sedimentarias e ígneas.

No tolera suelos compactados ni con mal drenaje.

UTILIZACION DE LA PLANTA.

  •  Consumo en fresco.
  • Compotas y mermeladas.
  • Helados.
  • Licor perfumado.
  • Insecticidas a partir del látex y de los taninos presentes en la planta.
  • Madera para carpintería.

POTENCIAL ECONÓMICO.
      
-        Composición química y valor nutricional:

La composición porcentual promedio del fruto es de 62% de pulpa, 20% de semilla y 18% de cáscara. Su valor nutritivo se presenta en el cuadro siguiente:
Componente
Unidad
Valor



Agua
g
88,9
Valor energético
cal
37,0
Proteínas
g
0,5
Grasas
g
0,1
Carbohidratos
g
9,7
Calcio
mg
5,0
Fosforo
mg
46,0
Fierro
mg
0,5
Caroteno
mg
0,37
Tiamina
mg
0,02
Riboflavina
mg
0,04
Niacina
mg
0,61
Acido ascórbico
mg
2,00

Valor nutritivo de 100 g de pulpa fresca de mamey.
       
      Aspectos de agroindustrialización a pequeña escala:

El mamey se cultiva más que nada por su fruta, la cual tiene una pulpa carnosa firme y de color anaranjado, cubierta por una cáscara correosa de color pardo. Su sabor ha sido comparado al del albaricoque.

La forma más simple de industrializar es cortar la fruta en tiras, macerarla en azúcar por algunas horas y envasarla para su consumo. Sin embargo, existen otras formas de industrialización casera que podrían ser mejoradas para constituir la base de una microempresa agroindustrial, como son la preparación de mermeladas, compotas y licores.

Un licor llamado “l’eau de creole” se distila a partir de las flores fermentadas.

Se puede preparar pasta de mamey, con rendimiento de 40% en base a la fruta, pero es necesario utilizar un molino coloidal. La pasta se conserva en buenas condiciones al medio ambiente y a 37ºC con bisulfito de sodio (400 ppm) y sorbato de potasio (0,1%), además del tratamiento térmico de 80ºC durante tres minutos. La dilución de la pasta en agua (1:6), de un buen nectar de 14,5 º brix y pH 3,5.

Todas las partes del mamey tienen propiedades insecticidas y pueden ser perjudiciales a la salud si se ingieren en cantidades grandes y de manera regular.

El mamey posee unas hojas brillantes y de color verde oscuro, a la vez que un follaje denso, y se planta con frecuencia debido a su valor como una ornamental alrededor de viviendas, en los parques y a lo largo de los caminos y carreteras.

Las infusiones de las semillas pulverizadas y la goma extraída de la corteza y de la cáscara de la fruta verde se usaron con frecuencia en el pasado como insecticidas para eliminar las garrapatas y las niguas en los animales domésticos y en los seres humanos.

Los usos del mamey en la medicina popular han incluido el tratamiento de las infecciones del cuero cabelludo, la diarrea y los problemas oculares y digestivos.

La mameína y las coumarinas relacionadas han sido objeto de investigaciones para determinar su actividad farmacológica.

El duramen del mamey es de un color pardo rojizo mientras que la albura es de un color ligeramente más claro.

La madera es dura, pesada y fuerte, con un peso específico de 0.865 g/cm3 cuando se seca al aire hasta 0.980 g/cm3 con un contenido de humedad sin especificar. La madera se seca de manera lenta y sufre de una degradación considerable en el proceso. En una prueba en Puerto Rico relativa al secado al aire, el 50 por ciento del volumen se perdió debido a defectos desarrollados durante el secado. La madera del mamey se encoge un 5.4 por ciento radialmente, 12.1 por ciento tangencialmente y 0.38 por ciento longitudinalmente. Se trabaja a máquina con facilidad, pero la falta de estabilidad después de la manufactura la hacen inadecuada para muebles. A pesar de que se encuentra disponible en cantidades limitadas, la madera del mamey se utiliza para molduras, artículos novedosos y para objetos torneados, a la vez que para vigas y postes. Los troncos fueron en el pasado populares a nivel local para ser usados para tabaqueras de pipas.
      
        Importancia económica potencial y comercialización:

Existe costumbre de consumo de la fruta y los productos del mamey en varios países de América tropical, por lo que también se da la posibilidad para el aumento en el mercado para la fruta o sus productos industrializados. La industrialización en pequeña escala permitirá que los productos de esta especie puedan ser utilizados por mayor cantidad de personas en un mayor período del año.

De las flores se obtiene un aceite esencial y las semillas tienen propiedades medicinales e insecticidas. El principio activo de las semillas maduras es la parte mas toxica de la planta, siendo muy similar en composición y efectos a las piretrinas. Sin embargo, la corteza del árbol contiene poco material toxico. La industrialización del extracto de semillas de Mamey para su uso como insecticida ecologico tiene un potencial muy interesante.

PROPAGACION, TECNICAS DE CULTIVO Y CONSERVACIÓN.

La característica de la especie de presentar plantas masculinas y plantas hermafroditas, recomienda realizar la propagación de forma vegetativa. En este caso, el método más utilizado es el injerto de púa terminal con inserción plena ("garfagem no topo en fenda cheia"). El patrón o portainjerto es el mismo mamey obtenido de semilla. El material para el injerto es tomado de las ramas ortotrópicas de plantas hermafroditas que presente características deseables. El índice de prendimiento de los injertos está alrededor de 90%. Las plantas pueden llevarse al campo definitivo al año de injertado.

La propagación por injerto confiere precocidad, además de garantizar que la plantación esté constituida solamente con plantas hermafroditas. Las plantas injertadas fructifican a los cuatro años después del trasplante, mientras que en las plantas obtenidas de semillas la fructificación se inicia solamente después de ocho años del trasplante, con el agravante de la presencia de más de 50% de plantas masculinas que no producen frutos.

Las semillas son importantes sólo para la obtención de portainjertos. La estructura utilizada como semilla corresponde al endocarpio el que contiene una semilla en su interior. Cada fruto contiene de uno a cuatro endocarpios, siendo que 71,5% de los frutos presentan solamente un endocarpio, 24,5% dos, 3,0% tres y 1,0% cuatro. Los endocarpios son de tamaño grande, pesando en promedio 47,8 g cada uno.

Las semillas se germinan en camas conteniendo la mezcla de tierra vegetal, estiércol, arena y ceniza en la proporción 4:3:1:1, colocándolas en surcos distanciados 10 cm y a 5 a 8 cm de profundidad.

El proceso de germinación es lento y poco uniforme. La emergencia de las plántulas se inicia 40 días después de la siembra y se prolonga hasta 260 días, cuando se alcanza el máximo (Figura 27). En las semillas recién extraídas del fruto y no sometidas al secado, el porcentaje de germinación está alrededor de 90%. La germinación es de tipo hipogea.

Prácticas culturales y producción:

El espaciamiento recomendado en campo definitivo para las plantas francas es de 9 m entre plantas sembradas al tresbolillo (141 plantas/ha), pero en plantas injertadas puede ser posible reducir este distanciamiento a 8 m. El trasplante debe efectuarse en la época de lluvias, para facilitar el prendimiento y el mejor desarrollo de las plántulas.

Las plantas en campo definitivo deben recibir una poda de formación que consiste en eliminar las ramas que estén debajo de 1,5 m, para facilitar las labores agrícolas posteriores. Asimismo, esta poda tiene por objetivo despuntar la planta para formar la copa, especialmente en las injertadas. Adicionalmente, se debe efectuar podas anuales de limpieza, para eliminar las ramas enfermas, parasitarias y las secas.

No se tiene experiencias en abonamiento pero, para las condiciones de Belém, Brasil, se recomienda que durante los primeros dos años las plantas deben recibir dos aplicaciones cada seis meses de 150 g/planta de la mezcla de sulfato de amonio (15%), superfosfato triple (50%) y cloruro de potasio (35%), complementado con 2 kg de estiércol de gallina.

A partir del tercer año se recomienda la aplicación de 600 g por planta de esta mezcla, complementada con 3 kg de estiércol de gallina. Al igual que en todas las plantas perennes, los fertilizantes deben ser incorporados en la proyección de la copa.

La floración y fructificación se inicia al sexto año del trasplante en plantas francas, alcanza un nivel comercial al octavo año y su nivel máximo al décimo año. En las plantas injertadas el inicio de floración puede adelantarse en dos años. El rendimiento estimado para una plantación de 141 plantas es de 250 frutos/planta/año con un peso promedio de 650 a 700 g, cada uno.

En la Amazonia la producción del mamey ocurre en la época de menor intensidad de lluvias; está distribuida entre los meses de mayo y diciembre, pero se concentra entre agosto y setiembre.

La planta es muy sensible a las variaciones bruscas en la humedad del suelo y es conveniente efectuar la irrigación complementaria, o por lo menos tener una buena cobertura muerta en el período más seco. Un período seco, seguido de lluvias intensas provoca tajaduras en el fruto, que puede comprometer más del 50% de la producción.

Tecnología de cosecha y postcosecha:

La cosecha se efectúa con mayor incidencia entre mayo hasta diciembre, encontrando menor producción durante el resto del año. Los frutos pueden ser cogidos del árbol, cuando han completado su desarrollo y un tamaño satisfactorio, en cuyo caso pueden ser conservados durante 15 a 20 días.
Los frutos que caen al suelo estando maduros también pueden ser colectados, presentan una pulpa perfumada, gusto agradable y mejor calidad, pero el período de almacenamiento es menor, entre ocho y diez días. 

Diversidad genética:

Existe cierta diversidad genética que se manifiesta en la forma y tamaño de los frutos, rendimiento, acidez, grados brix y en el color de la pulpa. Sin embargo, esta diversidad no ha sido estudiada en forma detallada. 

Disponibilidad de recursos genéticos:

Los recursos genéticos disponibles en instituciones son limitados. Existen una colección con seis entradas en el INPA, Manaus, dos accesos en CPATU, Belém, Brasil; cinco en el INIA y 36 cultivares mejorados en la Universidad Nacional Agraria "La Molina", Lima, ambos en el Perú; 20 entradas en el CATIE, Costa Rica, cinco en el USDA, Miami y plantas aisladas en jardines botánicos de República Dominicana, Puerto Rico y Guadalupe.

Prioridades de investigación:

El cultivo está más difundido en áreas fuera de la región amazónica (costa de Perú, países del Caribe). La tecnología desarrollada para su cultivo en la Amazonia podría servir como base para otras áreas aptas para el cultivo.

El mejoramiento debe efectuarse por medio de la selección de plantas con alta productividad que presenten frutos con peso entre 1,0 y 2,0 kg y rendimiento de pulpa superior al 70 %.
Otras características interesantes que debe ser consideradas con respecto al fruto a la hora del mejoramiento de este cultivo son: baja acidez, alto contenido de º brix en la pulpa y que las semillas no presenten cartílagos penetrando en la pulpa. Existe variabilidad genética para todas esas características. Las matrices seleccionadas pueden propagarse fácilmente de manera vegetativa.

PLAGAS Y ENFERMEDADES.


Se han identificado varias plagas de insectos que se alimentan de las hojas y la fruta del mamey, pero ninguna de ellas parece constituir una amenaza seria para los árboles individuales.

La avispa Trigona rufricus, conocida como "avispa negra", "abelha cachorro" o "abelha irapua", ataca hojas, ramas, flores y hojas nuevas. Se controla eliminando los nidos que se encuentran frecuentemente en la parte alta de los árboles o con aplicación de insecticida.

El coleóptero Costalimaita ferruginea también ataca las hojas, ocasionando daños serios al mamey.

El añublo negro, Aulographum melioloides Cke. & Mass., y otras enfermedades fungales atacan ocasionalmente las hojas.

Las termitas de la madera húmeda consumen las ramas muertas y los troncos de árboles muertos, y la madera es muy susceptible al daño por las termitas de la madera seca.

La madera del mamey es moderadamente durable cuando en contacto con el suelo.

Algunos de los árboles viejos y de gran tamaño en Puerto Rico sufren de la pudrición del duramen que penetra a través de cicatrices basales.

La especie es resistente al daño por el viento.

CLASIFICACION TAXONOMICA.

Reino: Plantae
División: Angiospermae
Clase: Magnoliopsida
Orden: Malpighiales
Familia: Clusiaceae
Tribu: Calophyleae
Genero: Mammea
Especie: Mammea america.

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Comentarios

  1. Interesante el artículo sobre el MAMEY, el árbol cultural de mi comunidad indígena.

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    1. Me alegro de que le guste, estimado lector. No sabia que era un "icono" o "referencia" cultural de ninguna comunidad indígena, aunque tampoco me extraña con este tipo de árboles. Le informo que voy a rehacer el articulo sobre este árbol y lo voy a volver a publicar en otro blog con la dirección siguiente: www.agronomoglobal.com. Si dispone de información referente al cultivo del árbol y a sus valores antropológicos (que también me interesan), le agradecería me lo remitiera a la dirección siguiente: blog@agronomoglobal.com. Gracias por su comentario.

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  2. Muy bueno el articulo, aunque el mamey ya pertenece a la familia Calophyllaceae

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