Riesgo Biologico en la Actividad Agraria y Ganadera.



El riesgo biológico o biorriesgo (llamado biohazard en inglés) consiste en la presencia de un organismo, o la sustancia derivada de un organismo, que plantea, sobre todo, una amenaza a la salud humana. Esto puede incluir los residuos sanitarios, muestras de un microorganismo, virus o toxina de una fuente biológica que puede resultar patógena. Puede también incluir las sustancias dañinas a los animales. En las actividades relacionadas con la agricultura y la ganadería la exposición a agentes biológicos es muy relevante y constituye uno de los mayores peligros para el trabajador.
El riesgo biológico depende de la actividad agraria que se este realizando. Para delimitar un poco el tipo de actividades agrarias en las que puede aparecer este riesgo, se exponen las siguientes situaciones:


  1. Siembra y manipulación de la tierra. 
  2.  Abonado con materia orgánica.
  3.  Riego.
  4. Gestión de ganado.
  5. Recolección, transporte y almacenaje.
  6. Control biológico de plagas y enfermedades.

 

SIEMBRA Y MANIPULACIÓN DE LA TIERRA.

De manera natural en las tierras de cultivo aparecen una serie de agentes biológicos que son parte fundamental de procesos esenciales para el crecimiento y desarrollo de las plantas, como pueden ser la descomposición de la materia orgánica, la fijación del nitrógeno y de otros minerales, la formación de la estructura del suelo, etc.

En ocasiones, esas mismas tierras de cultivo pueden contaminarse con la presencia de agentes biológicos añadidos a través del abonado y que pueden perjudicar la salud de los trabajadores.

En las tareas al aire libre en el campo, los trabajadores se exponen, además, al ataque, mordedura o picadura de ciertos animales silvestres (roedores, serpientes, murciélagos, artrópodos…), peligros frente a los cuales se debe proteger.

MEDIDAS PREVENTIVAS ESPECÍFICAS.


  1. ·         Controles periódicos de la calidad de la tierra de cultivo.
  2. ·         Evitar el enterramiento de cadáveres y vísceras de animales silvestres que puedan encontrarse en el campo.
  3. ·         Evitar el contacto con heces y orines de animales silvestres.
  4. ·         Extremar la higiene individual y el lavado de las ropas de trabajo.
  5. ·         Desinfección inmediata en caso de lesiones y vendaje de pequeños cortes y abrasiones en la piel.
  6. ·         Vacunación cuando sea necesario (tétanos, rabia).
  7. ·         Control de reservorios de ciertas enfermedades (roedores y otros animales): desratización.
  8. ·         Limitar o evitar el acceso de animales a los campos de cultivo.
  9. ·         Estudio de los cadáveres de animales silvestres si fuera necesario
  10. ·         Extremar las precauciones en zonas con riesgo de picaduras de garrapata:
    1.  No aplastarlas sobre la piel
    2.  Usar bandas ajustadas en tobillos y muñecas con repelente de insectos
  11. ·         Uso de Equipos de Protección Individual (EPIs) tales como guantes, ropa de trabajo con mangas y botas para evitar mordeduras o contactos indeseados y para la manipulación directa de la tierra, especialmente en caso de presentar algún corte o herida en la piel.
  12. ·         No beber, comer o fumar durante la manipulación de la tierra y hasta que no se hayan lavado las manos y los brazos con abundante agua.

ABONADO CON MATERIA ORGÁNICA.

La utilización de abonos orgánicos debidamente tratados comporta un mínimo riesgo, mientras que si se utilizan restos orgánicos, como pueden ser estiércoles, purines o restos animales o vegetales, insuficientemente tratados el riesgo que se corre con su uso es mucho más importante.

Una de las técnicas que mas frecuentemente se utilizan en el tratamiento de residuos orgánicos sólidos es el compostaje mediante el cual los microorganismos, en condiciones de práctica ausencia de oxigeno (proceso anaerobio), actúan sobre la materia biodegradable (restos de cosecha, excrementos de animales y residuos urbanos), permitiendo obtener un substrato orgánico que se puede utilizar como fertilizante en el campo.

Ademas del compostaje, dependiendo de la naturaleza de la materia organica que se utilice para el abonado, existen otras técnicas como son la lombricicultura, biodigestión, torrefacción, …., que permiten obtener una serie de subproductos que pueden ser utilizado como enmienda orgánica sin riesgo para la salud.

MEDIDAS PREVENTIVAS ESPECÍFICAS.


  1. ·         Adecuada gestión del estiércol y purines, que incluye un adecuado mantenimiento y conservación de las instalaciones.
  2. ·         Utilización de abonos orgánicos debidamente tratados.
  3. ·         En caso de fabricar el abono orgánico, realizar el proceso de acuerdo con un procedimiento apropiadamente establecido y utilizando los medios adecuados.
  4. ·         Aplicación de protocolos de higiene y control sobre el abono resultante en caso de fabricación.
  5. ·         Evitar, en la medida de lo posible, la manipulación o contacto directo con el abono, tanto cuando se este procesando para su maduración como cuando se este distribuyendo para su uso como fertilizante, recomendandose, en todo caso, el uso de maquinaria apropiada.
  6. ·         Durante la manipulación de los abonos, se utilizarán botas y guantes de goma, así como ropa que no deje descubiertas partes del cuerpo. Si los abonos son liquidos y se pueden aplicar de forma pulverizada, deben utilizarse equipos de protección individual que protejan las vías respiratorias.
  7. ·         No fumar, beber o comer mientras se realizan tareas de manipulación o aplicación de abonos.
  8. ·         Al finalizar, el trabajador debe lavarse, o mejor ducharse, con abundante agua.

RIEGO.

El riesgo derivado del riego de las tierras de cultivo suele venir dado por la utilización de efluentes líquidos (aguas residuales, purines, …) insuficientemente tratados.
Aunque legalmente está prohibido el riesgo con este tipo de efluentes, lo cierto es que pueden llegar a utilizarse en muchas explotaciones agrícolas por falta de conocimiento de sus condiciones de salubridad.

Los efluentes líquidos no tratados habitualmente transportan bacterias, virus, hongos y parásitos procedentes de reservorios humanos o animales. En general estos microorganismos son de origen fecal y no patógenos y pueden vivir de forma natural en el agua y en el suelo. Sin embargo, cuando además hay presencia de residuos agrícolas o de producción de alimentos, así como cuando hay dilución con aguas pluviales, su contendido puede variar y los microorganismos pueden producir, en caso de infección, problemas gastrointestinales o entéricos y otras enfermedades mas o menos graves.

MEDIDAS PREVENTIVAS ESPECÍFICAS.

·         Evitar en lo posible la utilización de aguas residuales y, en general, efluentes líquidos no tratados (purines, ….)
·         Tratamiento y desinfección de efluentes líquidos antes de su utilización, incluso si se diluyen con agua.
·         Controles periódicos del agua de riego y una adecuada evaluación de los riesgos inherentes que se repetirá periódicamente, ya que el tipo de microorganismos cambia constantemente.
·         NUNCA SE DEBE BEBER AGUA DE RIEGO A NO SER QUE SE TENGA CONSTANCIA DE QUE ES POTABLE.
·         Eliminar o reducir la exposición o contacto con efluentes líquidos mediante la utilización de guantes, botas impermeables y ropa de protección.
·         En caso de riego por aspersión con efluentes líquidos no tratados, ausentarse de la zona siempre que sea posible hasta que el riego haya finalizado o bien utilizar mascarillas con filtros biológicos para evitar infecciones por vía respiratoria.

RECOLECCIÓN TRASPORTE Y ALMACENAJE DE ABONOS ORGANICOS.

En las tareas de recolección, transporte y almacenaje de todo tipo de abonos orgánicos, además de los riesgos propios de las tareas al aire libre, son frecuentes los riesgos derivados de la exposición a algunos antígenos que pueden formar parte de los mismos como puede ser el polen, el polvo de grano, el moho o los ácaros de los almacenes, dando lugar, sobretodo, a riesgos de tipo respiratorio y dermatológico.

La exposición a estos agentes biológicos perjudiciales para la salud del trabajador va a depender del tratamiento que haya tenido previamente la materia orgánica que se este manipulando, su homogeneidad y la disponibilidad de medios adecuados para su transporte (remolques, cubas, tanques de líquidos, …).

MEDIDAS PREVENTIVAS ESPECÍFICAS.

·        Los locales han de construirse de forma que permitan una limpieza rápida y total, un buen mantenimiento y una adecuada ventilación.
·        En general es recomendable almacenar la materia orgánica a utilizar (paja de cereal, grano, estiércol, …) en condiciones relativamente secas para prevenir la proliferación de organismos (humedad relativa inferior al 70%) y a una temperatura por debajo de los 5ºC.
·        Evitar que la humedad del suelo llegue al producto. Evitar que la humedad del suelo llegue al producto.
·        En operaciones de humidificación o rociado, mediante la utilización de humidificadores, sólo se utilizará agua con garantía de calidad microbiológica.
·        La instalación de aire acondicionado junto con la planta de humidificación, se mantendrán en perfecto estado de limpieza, evitando que el agua se condense en sus conductos.
·        Eliminar y destruir todo residuo infectado que pueda contaminar el producto recién introducido.
·        Mediciones del nivel de polvo en los almacenes para reducir el riesgo de trasporte de agentes patógenos a través del mismo y la aparición de alergias.

GESTIÓN DE GANADO.

Las personas que trabajan en esta actividad, además de estar expuestas a los riesgos vinculados al manejo de maquinaria, pueden sufrir accidentes relacionados con las instalaciones de las explotaciones ganaderas (golpes, cortes, resbalones, caídas). Del mismo modo, los trabajadores de este sector están expuestos a unos riesgos específicos a causa del contacto habitual con los animales como son: los golpes, las embestidas o los aplastamientos, así como al contagio de las enfermedades que padecen (zoonosis: enfermedad o infección que se da en los animales y que es transmisible a las personas en condiciones naturales) y también otras afecciones relacionadas con los contaminantes biológicos (virus, bacterias, hongos, etc.). 

MEDIDAS PREVENTIVAS ESPECÍFICAS.

·        Separar las instalaciones de los animales de las utilizadas por personas, puesto que su proximidad aumenta el riesgo de transmisión y contagio de enfermedades.
·        Tener en cuenta las medidas de seguridad estructurales en el caso de efectuar cualquier modificación: ampliación de los establos, oberturas en las paredes, construcción de altillos, etcétera. Los cambios deben hacerse según un proyecto establecido y siguiendo las instrucciones de un técnico que garantice la seguridad de las reformas.
·        Colocar rejillas en los canales de drenaje de las deyecciones de los animales, con el fin de que el suelo sea homogéneo y se eviten desniveles que puedan provocar accidentes. Del mismo modo, la superficie del suelo debe ser rugosa para garantizar que el tránsito de las personas y de los animales sea lo más seguro posible, ya que la humedad de las deyecciones junto con el forraje alimenticio favorecen el riesgo de resbalones y caídas.
·        Establecer unas normas de mantenimiento estricto con respecto a los elementos metálicos de la instalación: en caso de deterioro, normalmente oxidación, hay que repararlos de inmediato o bien sustituirlos por otros de plástico o acero inoxidable que no sean susceptibles a la corrosión. La composición química de las deyecciones y la humedad ambiental favorecen la corrosión, aumentando la gravedad de los accidentes. Un ejemplo de ello es la posibilidad de contagio del tétanos (enfermedad muy grave producida por un bacilo que penetra por las heridas y ataca el sistema nervioso. Sus síntomas principales son la contracción dolorosa y permanente de los músculos, y la fiebre.).
·        Procurar una buena conservación de las instalaciones y la maquinaria destinada al ganado (establos, silos, estercoleros, tanques de semen, máquinas de ordeño, etc.); de este modo se mejoran las condiciones de vida de los animales y el rendimiento de la explotación, al igual que se disminuye el riesgo de accidentes.
·        Limpiar y desinfectar las instalaciones de los animales con frecuencia, estableciendo un calendario que ayude a cumplir esta medida, con una periodicidad que se fijará en función de las dimensiones de los establos y el volumen de “suciedad” que se genere. Cuanto más limpios estén los establos y los corrales, menor producción de olores, menos presencia de moscas y parásitos y menos probabilidad de que las personas que trabajan en ellos contraigan enfermedades infecciosas.
·         Mantener limpias las instalaciones ganaderas es condición indispensable para prevenir el contagio de enfermedades.
·        Acumular el menor volumen posible de estiércol y redistribuirlo en el campo lejos de donde se ha generado lo  antes posible. Esta medida, al igual que la anterior, favorece que haya una menor exposición a los contaminantes biológicos que subsisten en las deyecciones de los animales. Del mismo modo, se deben emplear procedimientos de trabajo mecánico antes que los manuales en la manipulación de los purines y del estiércol.
·        Jamás se deben ingerir alimentos o bebidas, ni fumar, cuando se realizan tareas que implican contacto con los excrementos de los animales (limpieza, redistribución, transporte, eliminación...) y hay que extremar la higiene personal al terminar estos trabajos, sobre todo la limpieza de las manos.
·        Tratar bien a los animales y mantenerlos limpios y sanos; los animales enfermos deben separarse del resto a las instalaciones específicamente habilitadas para ello. Hay que cumplir escrupulosamente con las campañas de vacunación correspondientes, así como respetar los periodos de cuarentena cuando entren animales nuevos en la explotación. Igualmente, hay que exigir la cartilla sanitaria cumplimentada cuando se compra un animal nuevo.

CONTROL BIOLÓGICO DE PLAGAS Y ENFERMEDADES.

Las plagas y enfermedades de las plantas pueden, en muchos casos, controlarse utilizando agentes biológicos (bacterias, hongos, virus, insectos, …).

El control biológico permite llevar a cabo la prevención y eliminación de plagas con otras alternativas diferentes a la lucha química, que es más agresiva, pero que puede ser menos eficiente por la resistencia que las propias plagas son capaces de desarrollar a las materias activas utilizadas

Los resultados que se obtienen mediante el control biológico no siempre son tan rápidos como los que se obtienen con el control químico, ya que la actuación de los agentes biológicos es mucho más específica frente al mayor rango de actuación de las materias activas de los fitosanitarios de síntesis química.

Quizás debido a su reciente aparición como agente de control de plagas, hasta el momento no se conocen alteraciones de la salud derivadas de su utilización, aunque no es descartable que puedan producirse en el futuro.

El principal riesgo que puede aparecer por el control biológico de plagas y enfermedades es de tipo medioambiental cuando los seres vivos introducidos como agentes control pueden convertirse a su vez en una plaga, una vez que se ha eliminado el organismo contra el cual se liberó, depredando o desplazando especies existentes en el medio natural que no son propiamente plagas.

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