Riesgo Biologico en la Actividad Agraria y Ganadera.
El riesgo biológico o biorriesgo (llamado biohazard
en inglés) consiste en la presencia de un organismo, o la sustancia derivada de
un organismo, que plantea, sobre todo, una amenaza a la salud humana. Esto
puede incluir los residuos sanitarios, muestras de un microorganismo, virus o toxina
de una fuente biológica que puede resultar patógena. Puede también incluir las
sustancias dañinas a los animales. En las actividades relacionadas con la
agricultura y la ganadería la exposición a agentes biológicos es muy relevante
y constituye uno de los mayores peligros para el trabajador.
El riesgo biológico depende de la actividad agraria que se
este realizando. Para delimitar un poco el tipo de actividades agrarias en las
que puede aparecer este riesgo, se exponen las siguientes situaciones:
- Siembra y manipulación de la tierra.
- Abonado con materia orgánica.
- Riego.
- Gestión de ganado.
- Recolección, transporte y almacenaje.
- Control biológico de plagas y enfermedades.
SIEMBRA Y MANIPULACIÓN DE LA TIERRA.
De manera natural en las tierras de cultivo aparecen una
serie de agentes biológicos que son parte fundamental de procesos esenciales
para el crecimiento y desarrollo de las plantas, como pueden ser la
descomposición de la materia orgánica, la fijación del nitrógeno y de otros
minerales, la formación de la estructura del suelo, etc.
En ocasiones, esas mismas tierras de cultivo pueden
contaminarse con la presencia de agentes biológicos añadidos a través del
abonado y que pueden perjudicar la salud de los trabajadores.
En las tareas al aire libre en el campo, los trabajadores
se exponen, además, al ataque, mordedura o picadura de ciertos animales
silvestres (roedores, serpientes, murciélagos, artrópodos…), peligros frente a
los cuales se debe proteger.
MEDIDAS PREVENTIVAS
ESPECÍFICAS.
- · Controles periódicos de la calidad de la tierra de cultivo.
- · Evitar el enterramiento de cadáveres y vísceras de animales silvestres que puedan encontrarse en el campo.
- · Evitar el contacto con heces y orines de animales silvestres.
- · Extremar la higiene individual y el lavado de las ropas de trabajo.
- · Desinfección inmediata en caso de lesiones y vendaje de pequeños cortes y abrasiones en la piel.
- · Vacunación cuando sea necesario (tétanos, rabia).
- · Control de reservorios de ciertas enfermedades (roedores y otros animales): desratización.
- · Limitar o evitar el acceso de animales a los campos de cultivo.
- · Estudio de los cadáveres de animales silvestres si fuera necesario
- · Extremar las precauciones en zonas con riesgo de picaduras de garrapata:
- No aplastarlas sobre la piel
- Usar bandas ajustadas en tobillos y muñecas con repelente de insectos
- · Uso de Equipos de Protección Individual (EPIs) tales como guantes, ropa de trabajo con mangas y botas para evitar mordeduras o contactos indeseados y para la manipulación directa de la tierra, especialmente en caso de presentar algún corte o herida en la piel.
- · No beber, comer o fumar durante la manipulación de la tierra y hasta que no se hayan lavado las manos y los brazos con abundante agua.
ABONADO CON MATERIA ORGÁNICA.
La utilización de abonos orgánicos debidamente tratados
comporta un mínimo riesgo, mientras que si se utilizan restos orgánicos, como pueden ser estiércoles, purines o restos animales o vegetales, insuficientemente tratados el
riesgo que se corre con su uso es mucho más importante.
Una de las técnicas que mas frecuentemente se utilizan en el tratamiento de residuos
orgánicos sólidos es el compostaje mediante el cual los microorganismos, en condiciones
de práctica ausencia de oxigeno (proceso anaerobio), actúan sobre la materia
biodegradable (restos de cosecha, excrementos de animales y residuos urbanos),
permitiendo obtener un substrato orgánico que se puede utilizar como fertilizante en el campo.
Ademas del compostaje, dependiendo de la naturaleza de la materia organica que se utilice para el abonado, existen otras técnicas como son la lombricicultura, biodigestión,
torrefacción, …., que permiten obtener una serie de subproductos que pueden ser
utilizado como enmienda orgánica sin riesgo para la salud.
MEDIDAS PREVENTIVAS
ESPECÍFICAS.
- · Adecuada gestión del estiércol y purines, que incluye un adecuado mantenimiento y conservación de las instalaciones.
- · Utilización de abonos orgánicos debidamente tratados.
- · En caso de fabricar el abono orgánico, realizar el proceso de acuerdo con un procedimiento apropiadamente establecido y utilizando los medios adecuados.
- · Aplicación de protocolos de higiene y control sobre el abono resultante en caso de fabricación.
- · Evitar, en la medida de lo posible, la manipulación o contacto directo con el abono, tanto cuando se este procesando para su maduración como cuando se este distribuyendo para su uso como fertilizante, recomendandose, en todo caso, el uso de maquinaria apropiada.
- · Durante la manipulación de los abonos, se utilizarán botas y guantes de goma, así como ropa que no deje descubiertas partes del cuerpo. Si los abonos son liquidos y se pueden aplicar de forma pulverizada, deben utilizarse equipos de protección individual que protejan las vías respiratorias.
- · No fumar, beber o comer mientras se realizan tareas de manipulación o aplicación de abonos.
- · Al finalizar, el trabajador debe lavarse, o mejor ducharse, con abundante agua.
RIEGO.
El riesgo derivado del riego de las tierras de cultivo
suele venir dado por la utilización de efluentes líquidos (aguas residuales,
purines, …) insuficientemente tratados.
Aunque legalmente está prohibido el riesgo con este tipo
de efluentes, lo cierto es que pueden llegar a utilizarse en muchas
explotaciones agrícolas por falta de conocimiento de sus condiciones de
salubridad.
Los efluentes líquidos no tratados habitualmente
transportan bacterias, virus, hongos y parásitos procedentes de reservorios
humanos o animales. En general estos microorganismos son de origen fecal y no
patógenos y pueden vivir de forma natural en el agua y en el suelo. Sin
embargo, cuando además hay presencia de residuos agrícolas o de producción de
alimentos, así como cuando hay dilución con aguas pluviales, su contendido
puede variar y los microorganismos pueden producir, en caso de infección,
problemas gastrointestinales o entéricos y otras enfermedades mas o menos
graves.
MEDIDAS PREVENTIVAS
ESPECÍFICAS.
·
Evitar en lo posible la utilización de aguas
residuales y, en general, efluentes líquidos no tratados (purines, ….)
·
Tratamiento y desinfección de efluentes líquidos
antes de su utilización, incluso si se diluyen con agua.
·
Controles periódicos del agua de riego y una
adecuada evaluación de los riesgos inherentes que se repetirá periódicamente,
ya que el tipo de microorganismos cambia constantemente.
·
NUNCA SE DEBE BEBER AGUA DE RIEGO A NO SER QUE
SE TENGA CONSTANCIA DE QUE ES POTABLE.
·
Eliminar o reducir la exposición o contacto con
efluentes líquidos mediante la utilización de guantes, botas impermeables y
ropa de protección.
·
En caso de riego por aspersión con efluentes líquidos
no tratados, ausentarse de la zona siempre que sea posible hasta que el riego
haya finalizado o bien utilizar mascarillas con filtros biológicos para evitar
infecciones por vía respiratoria.
RECOLECCIÓN TRASPORTE Y ALMACENAJE DE ABONOS ORGANICOS.
En las tareas de recolección, transporte y almacenaje de
todo tipo de abonos orgánicos, además de los riesgos propios de las tareas al
aire libre, son frecuentes los riesgos derivados de la exposición a algunos
antígenos que pueden formar parte de los mismos como puede ser el polen, el polvo de grano, el moho o los ácaros de los
almacenes, dando lugar, sobretodo, a riesgos de tipo respiratorio y
dermatológico.
La exposición a estos agentes biológicos perjudiciales
para la salud del trabajador va a depender del tratamiento que haya tenido
previamente la materia orgánica que se este manipulando, su homogeneidad y la
disponibilidad de medios adecuados para su transporte (remolques, cubas,
tanques de líquidos, …).
MEDIDAS PREVENTIVAS
ESPECÍFICAS.
· Los locales han de construirse de forma que
permitan una limpieza rápida y total, un buen mantenimiento y una adecuada
ventilación.
· En general es recomendable almacenar la materia
orgánica a utilizar (paja de cereal, grano, estiércol, …) en condiciones relativamente
secas para prevenir la proliferación de organismos (humedad relativa inferior
al 70%) y a una temperatura por debajo de los 5ºC.
· Evitar que la humedad del suelo llegue al producto. Evitar que la humedad del suelo llegue al producto.
· En operaciones de humidificación o rociado,
mediante la utilización de humidificadores, sólo se utilizará agua con garantía
de calidad microbiológica.
· La instalación de aire acondicionado junto con
la planta de humidificación, se mantendrán en perfecto estado de limpieza,
evitando que el agua se condense en sus conductos.
· Eliminar y destruir todo residuo infectado que
pueda contaminar el producto recién introducido.
· Mediciones del nivel de polvo en los almacenes
para reducir el riesgo de trasporte de agentes patógenos a través del mismo y
la aparición de alergias.
GESTIÓN DE GANADO.
Las personas que trabajan en esta actividad, además de
estar expuestas a los riesgos vinculados al manejo de maquinaria, pueden sufrir
accidentes relacionados con las instalaciones de las explotaciones ganaderas (golpes,
cortes, resbalones, caídas). Del mismo modo, los trabajadores de este sector están
expuestos a unos riesgos específicos a causa del contacto habitual con los animales
como son: los golpes, las embestidas o los aplastamientos, así como al contagio
de las enfermedades que padecen (zoonosis: enfermedad o infección que se da en
los animales y que es transmisible a las personas en condiciones naturales) y también
otras afecciones relacionadas con los contaminantes biológicos (virus, bacterias,
hongos, etc.).
MEDIDAS PREVENTIVAS
ESPECÍFICAS.
· Separar
las instalaciones de los animales de las utilizadas por personas, puesto que su proximidad
aumenta el riesgo de transmisión y contagio de enfermedades.
· Tener en
cuenta las medidas de seguridad estructurales en el caso de efectuar cualquier
modificación: ampliación de los establos, oberturas en las paredes,
construcción de altillos, etcétera. Los cambios deben hacerse según un proyecto
establecido y siguiendo las instrucciones de un técnico que garantice la
seguridad de las reformas.
· Colocar
rejillas en los canales de drenaje de las deyecciones de los animales, con el
fin de que el suelo sea homogéneo y se eviten desniveles que puedan provocar
accidentes. Del mismo modo, la superficie del suelo debe ser rugosa para
garantizar que el tránsito de las personas y de los animales sea lo más seguro
posible, ya que la humedad de las deyecciones junto con el forraje alimenticio
favorecen el riesgo de resbalones y caídas.
· Establecer
unas normas de mantenimiento estricto con respecto a los elementos metálicos de
la instalación: en caso de deterioro, normalmente oxidación, hay que repararlos
de inmediato o bien sustituirlos por otros de plástico o acero inoxidable que
no sean susceptibles a la corrosión. La composición química de las deyecciones
y la humedad ambiental favorecen la corrosión, aumentando la gravedad de los
accidentes. Un ejemplo de ello es la posibilidad de contagio del tétanos
(enfermedad muy grave producida por un bacilo que penetra por las heridas y
ataca el sistema nervioso. Sus síntomas principales son la contracción dolorosa
y permanente de los músculos, y la fiebre.).
· Procurar
una buena conservación de las instalaciones y la maquinaria destinada al ganado
(establos, silos, estercoleros, tanques de semen, máquinas de ordeño, etc.); de
este modo se mejoran las condiciones de vida de los animales y el rendimiento
de la explotación, al igual que se disminuye el riesgo de accidentes.
· Limpiar y
desinfectar las instalaciones de los animales con frecuencia, estableciendo un
calendario que ayude a cumplir esta medida, con una periodicidad que se fijará
en función de las dimensiones de los establos y el volumen de “suciedad” que se
genere. Cuanto más limpios estén los establos y los corrales, menor producción
de olores, menos presencia de moscas y parásitos y menos probabilidad de que
las personas que trabajan en ellos contraigan enfermedades infecciosas.
·
Mantener
limpias las instalaciones ganaderas es condición indispensable para prevenir el
contagio de enfermedades.
· Acumular
el menor volumen posible de estiércol y redistribuirlo en el campo lejos de donde se ha generado lo antes posible. Esta medida, al igual que la
anterior, favorece que haya una menor exposición a los contaminantes biológicos
que subsisten en las deyecciones de los animales. Del mismo modo, se deben
emplear procedimientos de trabajo mecánico antes que los manuales en la manipulación
de los purines y del estiércol.
· Jamás se
deben ingerir alimentos o bebidas, ni fumar, cuando se realizan tareas que
implican contacto con los excrementos de los animales (limpieza, redistribución,
transporte, eliminación...) y hay que extremar la higiene personal al terminar
estos trabajos, sobre todo la limpieza de las manos.
· Tratar
bien a los animales y mantenerlos limpios y sanos; los animales enfermos deben
separarse del resto a las instalaciones específicamente habilitadas para ello. Hay que cumplir escrupulosamente con las campañas de
vacunación correspondientes, así como respetar los periodos de cuarentena
cuando entren animales nuevos en la explotación. Igualmente, hay que exigir la
cartilla sanitaria cumplimentada cuando se compra un animal nuevo.
CONTROL BIOLÓGICO DE PLAGAS Y ENFERMEDADES.
Las plagas y enfermedades de las plantas pueden, en muchos
casos, controlarse utilizando agentes biológicos (bacterias, hongos, virus,
insectos, …).
El control biológico permite llevar a cabo la prevención y
eliminación de plagas con otras alternativas diferentes a la lucha química, que
es más agresiva, pero que puede ser menos eficiente por la resistencia que las
propias plagas son capaces de desarrollar a las materias activas utilizadas
Los resultados que se obtienen mediante el control
biológico no siempre son tan rápidos como los que se obtienen con el control
químico, ya que la actuación de los agentes biológicos es mucho más específica
frente al mayor rango de actuación de las materias activas de los
fitosanitarios de síntesis química.
Quizás debido a su reciente aparición como agente de
control de plagas, hasta el momento no se conocen alteraciones de la salud
derivadas de su utilización, aunque no es descartable que puedan producirse en
el futuro.
El principal riesgo que puede aparecer por el control biológico
de plagas y enfermedades es de tipo medioambiental cuando los seres vivos
introducidos como agentes control pueden convertirse a su vez en una plaga, una
vez que se ha eliminado el organismo contra el cual se liberó, depredando o
desplazando especies existentes en el medio natural que no son propiamente plagas.
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